martes, 22 de mayo de 2012

Eramos totalmente distintos.

Nunca estábamos de acuerdo en absolutamente nada, si yo decía blanco tu decías negro. Si yo me decidía tú te echabas para atrás. Nunca conocimos un punto medio, o nos queríamos a más no poder, o no queríamos ni vernos. Éramos incomprensibles para el resto de la gente, éramos como esos bichos raros que nadie comprende. Casi nunca tuvimos días buenos, pero cuando los tuvimos los supimos aprovechar. Y a pesar de los malos momentos tú me enseñaste a disfrutar de cada etapa de la vida, me enseñaste a valorar los buenos momentos, las sonrisas, las palabras de aliento. Me enseñaste a levantarme después de cada caída, me enseñaste a sonreírle a la vida y a buscarle un lado bueno a todo. Pero ahora, tú no estás y no encuentro motivos por los que alegrarme de ello pero, a pesar de no encontrarlos prometo no venirme a bajo ¿Sabes por qué? Porque cuando piense en ti, voy a sonreír como cuando estaba contigo, cuando sienta que me faltes buscarte tus cartas y en el fondo será como si nunca te hubieras ido.

Vamos, una de sonrisas.

Me gusta sonreír.Con esfuerzo todo es posible, y si tardo en conseguirlo yo sonrío igual, la vida es muy corta y no vale la pena pasarla tristes. Me gusta la música, escucho miles de grupos y no podria decidirme por uno en concreto.Me gusta ver películas, y creer que esas historias son reales. Me gusta soñar despierta, pensar en el futuro, creer que está demasiado lejos, que todo puede cambiar, que no sé lo que la vida me deparará.Si, lo acepto, soy de esas que se duerme en la parte mas interesante de la película. De esas que olvidan el 14 de Febrero.De las que hace la maleta cinco minutos antes de salir de viaje.Soy muy inquieta, demasiado diría yo, tardo mucho en arreglarme, soy un desastre, y siempre suelo llegar tarde. Valoro lo que tengo, y me esfuerzo por conseguir aquello que me gustaría tener. A veces hablo antes de pensar y otras no digo todo lo que pienso por no hacer daño a alguien. No confío mucho en mi misma, pero quien me diga que he perdido, no tiene ni idea de lo que soy capaz de hacer. Puedo parecer muy fuerte, aunque por dentro me esté derrumbando en mil pedazos. Si lloro delante tuya, debes saber que te has ganado mi confianza. Odio a las zorras, y a las que no entienden que una relación es cosa de dos personas. No me gusta para nada la soledad, pero muchas veces lo único que quiero es estar sola. Nunca sé lo que quiero, y soy bastante indecisa. Soy buena chica, pero cuidado, porque por mi gente mato. Me gustan las tardes de lluvia encerrada en casa viendo alguna película. Me la sopla lo que piensen los demás de mi, y no critico por criticar. Me enamoro fácilmente, y me cuesta mucho olvidar, es más, pienso que nunca se olvida a alguien del todo. Soy celosa si me dan motivos, y si no, a veces también. Perdono a los que me importan, y a los que no.. ¡que les den! Puede que no tenga un tipazo que quite el hipo, que no sepa bailar bien y que caiga continuamente y me tropiece cada dos por tres, aunque eso sí, no dudes que siempre me voy a levantar. Dibujo fatal, eso lo tengo asumido de bien pequeña.Mi estación preferida es el verano. El color azul me apasiona. No soy muy buena en eso de combinar ropa. Me encanta ir a la playa, aunque a veces no soporto la arena. Para desahogarme solo me hace falta una tarde con mi música y unos cuantos pañuelos. No soy perfecta, ni muchísimo menos, pero ¿y qué? ¿Quién lo es? Vivo mi vida como quiero, que para algo es mía. Y por último, si quieres un consejo; ¡Sonríe, y que le den a todo!

Estamos echo el uno, para el otro.

Doblas la esquina, otra vez, le dejas atrás sin saber muy bien lo que decir, sabes que lo único que te dijo esta vez fue un simple: "hola", con su tonillo informal, pero como responder si hace unos pocos meses esa misma voz te decía " te quiero", o te abrazaba con todos los sentimientos a flor de piel, y solo sabes decir un: "adiós".
Y de repente esos hola y adiós se transforman en risas juntos otra vez, y ese circulo vuelve a empezar, y es que en realidad somos como el ciclo del agua, agua que vuelve a llover.

¿Te espero para cenar?

Y por muy extraño que parezca, por mucho que cueste creerlo a veces, un día aparece esa persona. Esa persona que te coje de la cintura por detrás, que te susurra que te quiere, que sonrie cuando tu sonries, que hace que cada caricia te ponga los pelos de punta, que se ria de tu risa, que te diga que eres boba, pero que luego lo arregle con un beso. Que te mire de esa manera...que asusta. Que produzca ese nudo en la garganta. No, no estamos hablando de personas perfectas, dejemos eso para las peliculas. Yo me refiero a cuando encuentras a alguien, que lo sientes, que verdaderamente le importas. Que te agarre fuerte de la mano y que lo único que te salga pensar sea "ojalá no me suelte nunca".

Solo se trata de crecer.

Confieso que nunca he tenido pinta de ser la típica princesa de cuento. Nunca he aspirado a convertirme en una pierde zapatos, jamás he pensado en dormir cien años, y aunque nunca he creído apropiado entregar mi voz a nadie, he regalado todas y cada una de mis palabras. Nunca me he visto capaz de luchar por alguien, ni de enamorarme de un inmaduro Peter Pan que no quiere crecer. Pero yo sí he creído tener envenenado cada poro de mi cuerpo, y he esperado un beso que no llegó jamás cada noche al acostarme. Confieso que nunca me he sabido las coordenadas que tiene un corazón para buscarlo, y no perderme mientras le pierdo yo a él. Tampoco he aspirado a convertirme en algo más que la antiheroina de mi propia historia. No nací para perder cosas, y aún así, parece que me paso la vida buscándolas.

Tres metros, sobre el cielo.

-Puede que nos veamos otra vez. Veo que tienes argumentos muy interesantes…
-¿Te he dicho ya que eres un cerdo?
-Sí creo que sí… Entonces, paso a recogerte mañana por la noche.
-No podría. Creo que no podría resistir otra noche como esta.
-¿Por qué, no te has divertido?
-¡Muchísimo! Yo hago siempre la camomila, todas las noches. Procuro que la policía me persiga durante un rato, me arrojo de la moto en medio de un campo desconocido, me dejo perseguir por un perro rabioso y, para acabar, me tiro sobre un monton de estiércol. Luego me revuelvo un poco en él y a continuación regreso a casa en sostén y bragas.
-Con mi cazadora encima.
-Ah, claro, lo olvidaba.
-Y, sobretodo, no me has dicho una cosa.
-¿Qué?
-Que has hecho todo esto conmigo.

No eras los que esperabas, ni yo aquello que buscabas.

Prohibido volver la vista atrás. Nuestro amor duró lo que dura el invierno. No pudimos acabar con la rutina antes de que ella acabara con nosotros. Cuando todo parecía haber encontrado su lugar, cuando tus miradas me empezaban a hacer temblar, un día, ya nada volvió a ser lo mismo. Pronuncio esas palabras con poco valor, te veo suspirar por última vez, te hago prometer que nos volveremos a ver. Mejor para ti, mejor para mí. Yo no era lo que esperabas, ni tú aquello que necesito, que tanto busqué.